4 de septiembre de 2016

Lore Necrón

Os traemos un poquito de Lore del último Señor de la Guerra necrón, un curioso personaje, como siempre, gracias a la wikihammer

Resultat d'imatges de illuminor szeras

ILUMINOR SZERAS
Aunque los C'tan idearon la Biotransferencia, fue el Illuminor Szeras quien la convirtió en realidad. Incluso entonces, supo ver este paso como el primero de muchos en el camino hacia la evolución definitiva: un camino que no le llevaría a acabar como una criatura de carne ni de metal, sino como un dios de energía pura. Hasta que llegue ese día, Szeras intenta sacar todo el partido posible a su forma androide. Después de todo, ya no necesita dormir ni hacer frente a los miles de distracciones estúpidas y situaciones incordiantes de las que son esclavos los cuerpos orgánicos. 

Resultat d'imatges de illuminor szerasSzeras trabaja para desenmascarar los misterios de la vida, pues cree que si no los conoce no será un dios digno de tal nombre. Durante siglos ha estado a punto de llegar a descubrir dichos misterios, pero la solución siempre acaba por eludirle. Quizás haya algunos conceptos en el universo que no pueden explicarse usando la lógica, o quizás simplemente sea que, para poder comprender la vida hay que formar parte del reino de los vivos (y del de los no-muertos, como les ocurre a los Necrones). Sea cual sea la razón, lo cierto es que los secretos del alma siempre estarán fuera de su alcance. Y esta es una verdad que Szeras no quiere aceptar ni aceptará nunca. En ciertas ocasiones se ve obligado a dejar de lado su trabajo y actuar en interés de los demás, pues necesita un constante flujo de sujetos vivos para sus experimentos, y el modo más eficiente de conseguirlos es intercambiando su experiencia por prisioneros.
El talento de Szeras para perfeccionar el armamento o incluso los cuerpos mecánicos de los Necrones no tiene igual. Szeras ha aprendido tanto investigando la forma y la función de las otras criaturas vivientes, que tiene conocimientos suficientes como para mejorar prácticamente cualquier faceta de la maquinaria que usan los Necrones (una habilidad cuyo uso resulta no obstante de mal gusto para sus congéneres). Por citar sólo dos ejemplos: su disección de los ojos compuestos de los Aractoides Vuzsalen le permitió crear más adelante un sistema mejorado de puntería óptica, mientras que tras estudiar la composición molecular de la dura corteza quitinosa de los Ambull pudo desarrollar armaduras de combate mucho más eficientes. 
Los servicios de Szeras tienen tanta demanda que le permiten poner el precio que quiera; invariablemente, dicho precio es el derecho a llevar a cabo una incursión de "cacería de especímenes" contra un planeta de su elección. Por encima de todas las cosas, a Szeras le atraen los especímenes Eldar, pues siempre producen resultados más interesantes que ninguna otra criatura de la Galaxia. No obstante, son también los que más difíciles le resultan de adquirir, pues pocos Líderes Supremos estarán dispuestos a entrar deliberadamente en territorio Eldar, salvo para llevar a cabo una operación militar que les proporcione alguna ganancia sólida. Szeras siempre acompaña a las oleadas iniciales de dichos ataques, para poder elegir él mismo a los sujetos con los que se cobrará el pago prometido, y asegurarse de que no será engañado por su cliente.
Una vez capturados los especímenes deseados, les espera una existencia llena de dolor (y no necesariamente breve), en las sombrías y ensangrentadas catacumbas de Zantragore. Szeras apenas utiliza cadáveres en sus operaciones, pues cree que la naturaleza del conocimiento que busca sólo puede hallarse en los vivos. Diversas máquinas de estasis mantienen a los sujetos conscientes e inmovilizados durante todo el proceso, aunque sin hacer nada para rebajar los terribles dolores que sufren. Sus gritos de agonía dejan indiferente a Szeras, que no siente la menor empatía por seres tan inferiores como esos. La mayoría de veces se limitará a apagar el sistema de audio hasta que los "repulsivos chillidos" desciendan, mientras contempla impasible cómo sus zumbantes instrumentos despedazan a la víctima molécula a molécula.